LA CENA

Entre el murmullo histérico en off de las otras mesas, destacan y me aturden los berridos conjuntados de la mía.

Estela, creo que se llama la chica a mi izquierda, ríe como una hiena. Carla, a mi otro costado, la mira ojiplática y no necesita articular palabra para darme cuenta de lo que piensa.

¿Qué hago aquí? Me lo pregunto desde el comienzo de la cena. Y creo que Javier, sentado justo enfrente de mí, se cuestiona lo mismo.

Por suerte ya vamos por el postre.

Tarea para cuando llegue a casa: borrarme de este grupo de frikis. ¡Parecían tan agradables y cuerdos en el chat!

Estoy harto de estos encuentros y de la gente. Termino agobiado. Ya no sé ni por qué lo sigo haciendo.

Tengo sueño, será el vino, y también lo mal que dormí anoche. A ver si hoy puedo descansar un poco más.

Volveré caminando despacio así me aireo y me desconecto de este error.

Las calles ya estarán casi vacías, en silencio, que es lo que me hace falta.

El silencio de mi piso, el eco de mis pasos… el eco, mi cama callada y yo perdido en su extensión.

O podría pasarme un rato por aquel bar del otro día, seguro que ya estará animado.

( de Días y noches de vacío y vino)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s