Un día atravesamos el Atlántico con una valija llena de sueños. Al poco tiempo la valija se llama maleta, los sueños se tiñen de realidad y , en un abrir y cerrar de ojos, pasan de anhelo a recuerdo, tanto si se han cumplido como si se han escapado por unas calles que comenzamos a ver con indiferencia cotidiana.
Una vez pisada la otra orilla, este proceso no se detiene, ambos mundos se separan mas allá del la distancia y el tiempo, y se crea una brecha que sabemos que nunca se volverá a cerrar.

Hay una historia bellamente narrada, linda en su estructura, lúcida y atrapante, que se llama Suburbana, escrita por el argentino residente en Madrid, Claudio Mazza. Como suele ocurrir al leer literatura, las historias actúan como espejo de nuestra propia alma. A veces refleja recuerdos, sentimientos, deseos o todo a la vez. Y en este caso, mientras comparto los asados con Renzo y su familia, veo reflejado todo esto junto. Puedo sentir su vida, que un día se dividió y avanza en un paralelismo interno, donde el pasado pesa tanto que pisa nuestros talones y el presente sabe a mate y con dejo de bocadillo de calamares.

Renzo nos conduce por el relato mediante el ritual de una de las costumbres mas argentinas y atravesamos junto con su historia una serie de hechos que dibujan al argentino arquetípico de hoy. Al menos a ese argentino de clase media, es decir, de es capa aplastada entre el “no ser” y el “querer ser” que preciosa y precisamente Renzo describe: Las medias tintas son nuestra placenta; el qué dirán, nuestro creo; el no te metas, nuestra filosofía. Pura clase media.

El tiempo es lineal en el calendario pero no en la narrativa, y ésta es una característica que me suelen atrapar de un relato, que en Suburbana se suma a todo lo ya contado mas arriba. Y casualmente comencé a escribir este comentario en Barcelona y lo termino en Buenos Aires, compartiendo asados, mates, facturas y celebrando que el nudo que se hizo en mi garganta hace poco tuvo un desenlace diferente al que motivó el viaje de Renzo a la capital porteña.

Suburbana – por Claudio Mazza – 272 páginas – Editorial Dos Bigotes

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2 comentarios en “LOS SUBURBIOS DE NUESTROS SUEÑOS

  1. Norman, me ha gustado mucho tus relato sobre Suburbana sobre todo cuando lo llevas a tus vivencias personales.
    A mi también me ha atrapado la novela desde el primer momento. La he leído entre mis dos orillas, la empecé en Barcelona y la he acabado en Noviercas, que están mucho más cercanas que Madrid y Buenos Aires y sin ningún océano de por medio pero que a veces mentalmente parecen más lejanas

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